domingo, 25 de noviembre de 2018

25 de noviembre. Mi lucha

Hola!

Sé que hace tiempo que no me paso por el blog. 2º del ciclo que estoy haciendo requiere mucho tiempo. Además, también me estoy preparando para presentarme al examen de B1 de Inglés (mi instituto ofrece una clase de 2 horas (bueno, cada "hora" son 50 min, como las clases del ciclo) en la que hacemos mucho speaking y listening (además tenemos a una ayudante nativa) y algo de reading y writting. Ideal para preparar el examen. No contaba con esto cuando me lo planteé y me viene de maravilla, aunque a veces me siento como un pez trepando un árbol (vamos, que me cuesta mucho entender), pero todo se andará. Voy a empezar a ver películas y series en inglés substituladas en inglés, para hacer oído que es lo que peor llevo.

(Imagen extraída de http://conviveenigualdad.blogspot.com)

Como me enrollo... Hoy pasaba por aquí en modo reivindicativo. Es 25 de noviembre y este día para mí significa mucho. Representa mi lucha pasada y actual. Bueno, entiendo que no sabéis de lo que hablo. Es normal, tenía pensado publicar una carta que escribí en 2012 sobre el tema antes del día de hoy en aquella sección que empecé (Descubriendo a la Gatita presumida), pero al final, entre examen y examen, se me pasó. La podéis leer aquí (en el blog de la orientadora que tenía cuando estudiaba en A Coruña).

Para resumir un poco (prometo subir la carta, pero más adelante), he convivido con un maltratador mis primeros 16 años de vida, y aunque el pasado es pasado, a mí me han quedado muchas secuelas, y no he podido superarlo.

Por ese motivo, para mí hoy es un día de lucha. Hoy quiero apoyar a todos esos niños que, o lo han vivido, o tienen la mala suerte de estar aún en esa situación. Todas las reivindicaciones que se hacen el día de hoy son hacia la mujer maltratada (y lo apoyo), pero la mía personal es hacia los hijos, que también sufrimos, y somos los grandes olvidados.

Uno de los objetivos que me puse este curso fue dejar el pasado atrás (aunque no sé puede dejar atrás algo que no se recuerda (ese es otro tema del que os hablaré más adelante). Centrándome en la persona que soy ahora, tengo muchas secuelas. Vive en mi interior una niña pequeña asustada, que sale más veces de lo que me gustaría. Tengo dificultades para relacionarme y expresar lo que siento. Hay más cosas, pero no todo se puede contar. Llevo con medicación desde los 18 años. Han pasado cosas que prefuero no mencionar, pero que demuestran que no siempre puedo tirar hacia delante, porque hay un hilo invisible que me agarrqa con fuerza y no me deja prosperar. No busco compasión, como creen algunas personas, sino ayuda para salir adelante.
Quiero dejar de tener miedo, que esconderme debajo de mi cama (ahora en sentido metafórico) no sea mi reacción ante todo aquello que no puedo controlar. Quiero ser una persona emocionalmente sana. Quiero saber expresar lo que siento, llorar cuando lo necesite, y reír el resto del tiempo. Quiero madurar, quiero encontrar a alguien, quiero acabar mis estudios y encontrar un trabajo. Quiero ser capaz de ver lo que valgo, sin infravalorarme. Quiero que "esa voz" (lo pongo entre comillas porque no escucho voces realmente) deje de decirme "Eres una mierda, no vales para nada, nadie te quiere". Quiero ser una persona normal.

También quiero recordar. Recordar para poder curar la herida. No lo sabéis, pero sufro amnesia disociativa. Es un tipo de amnesia que se da cuando sufrimos un trauma, y olvidamos lo que ocurrió durante el mismo. He perdido 16 años de mi vida, de los cuales solo tengo pequeñas trazas de recuerdos (sensaciones y poco más). De esos 16 años, casi todo lo que "recuerdo" es porque me lo han contado.

Me desnudo ante vosotros porque es la única forma que tengo de reivindicar que nosotros, los hijos de mujeres maltratadas, también sufrimos (y mucho). Cargamos con nuestros problemas, con el miedo, y al mismo tiempo, queremos proteger a nuestra madre. Es muy duro para mí escribir esto hoy, pero siento que tengo que hacerlo. Ojala todos estos hijos sean ayudados, reciban la ayuda que yo misma necesito.

Los hijos de un padre maltratador crecen creyendo que todo lo que ocurre a su alrededor es normal. Muchos chicos acabarán reproduciendo el comportamiento de su padre y muchas chicas el de su madre. Chicos agresivos y chicas sumisas. Yo fui el chico agresivo. En mi caso, yo aprendí a pegar cuando me enfadaba. Me costó mucho dejar de hacerlo, y sin ayuda. Aún hoy me cuesta controlar esa ira que llevo dentro.

Nos queda mucho por luchar, pero quiero que este día no sólo sirva para pensar en las mujeres maltratadas, sino también en los grandes olvidados, sus hijos.

Un besazo enorme y gracias por leerme!! :)

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jueves, 13 de septiembre de 2018

Descubriendo a la Gatita presumida: Ansiedad

Hola!

Siento andar desaparecida sin dar explicación. No se me dan bien los cambios, y al centrarme en el ejercicio físico, me he olvidado de todo lo demás.

Me gustaría hacer una serie de entradas para que me conozcáis mejor. Las voy a titular “Conociendo a la Gatita presumida”, ya que es como muchos me conocéis. Y las voy a publicar en este blog.

El tema que quiero tratar hoy es delicado y difícil para mí, pero quiero dar el paso y contarlo.

Hola, soy Julia, y tengo ansiedad. Vale, esto no es una reunión de alcohólicos anónimos. Pero sí que es cierto que padezco ansiedad desde hace años. Y es un problema al que quiero darle visibilidad, porque seguramente todos conocemos a alguien en esta situación, pero no sabemos lo que siente. Además, muchas personas que padecen trastornos de ansiedad lo ocultan a toda costa (yo la primera) y quiero que dejemos de avergonzarnos de lo que, al fin y al cabo, es una enfermedad más.
No os puedo decir mi diagnóstico particular, porque yo misma lo desconozco. Odio la mala costumbre de los médicos (al menos los míos) de no dar los diagnósticos. A mí me gusta ponerle nombre a las cosas. Lo que sí sé es, por varias psicólogas, que tengo estrés post traumático. También fobia social y ansiedad en general. En el caso del estrés post traumático, como su nombre indica, se ha producido por un trauma. En mi caso concreto en la infancia (profundizaré un poquillo en próximas entradas de esta sección). La fobia social es el miedo a estar con gente. Y no todos los casos son iguales. En el mío, hay días que puedo hablar con cualquier persona sin problemas, y otros que me agobio mucho y tengo que huir. Y por último, la gran predominante, la ansiedad. Ahora me diréis que todo esto son trastornos de ansiedad. Sí, lo sé. Pero aún hay más ansiedad dando por saco.
Para que me entendáis un poco mejor, soy una montaña rusa emocionalmente hablando. Es decir, ahora estoy bien y en media hora, por la más mínima tontería (a veces ni yo sé por qué), ya estoy agobiada. Se puede manifestar de dos maneras (os hablo de mi caso particular): siento el agobio y la ansiedad, pero solamente yo soy consciente de ello (es lo que me pasa la mayoría de las veces), o me da un ataque de ansiedad, en cuyo caso, rompo a llorar, respiro muy rápido y siento la necesidad de huir.

¿Cómo es mi día a día? Bastante normal. Con picos de ansiedad (de la que solo yo noto). Por suerte, cada vez tengo menos ataques (¡bien!). Tomo mucha medicación para controlar mi estado de ánimo (esa que hasta yo a veces dudo que haga algo, pero es la que hace que hoy sea como soy y no esté mucho peor). Vosotros no lo sabéis, pero he llegado a estar fatal, con varios ataques en el mismo día, e incluso tuve que renunciar a seguir mis estudios de laboratorio por culpa de esta maldita enfermedad. Cuando la gente critica mi medicación, e incluso me dicen que me atonta y que no la necesito, suelo responder lo siguiente: “Una persona se rompe una pierna y le dan calmantes. No le vas a decir que no se los tome, puesto que le duele mucho. Pues en el caso de la ansiedad es igual, yo no estaría así si no me estuviera medicando”. Es cierto que la medicación no es una varita mágica. En el caso del dolor, te tomas un calmante y se te pasa, pero con la ansiedad no funciona así. Por ello, también voy a terapia con una psicóloga. Ir a una psiquiatra y a una psicóloga no es motivo de vergüenza. Ni de debilidad. Ni es de gente “loca”. Es querer combatir una enfermedad (porque eso es lo que es la ansiedad).

La psicóloga habla conmigo, tratamos temas bastante difíciles (hay días que salgo llorando de la consulta, así que ese mito de que te dicen lo que quieres oír os lo acabo de derribar de un plumazo), pero necesarios para poder avanzar. Es difícil dar con el profesional adecuado para ti. He pasado por tres psicólogas antes de encontrar a esta, con la que reconozco que estoy avanzando muchísimo.
¿Por qué os cuento todo esto? Por dos motivos: el primero, dar visibilidad a las enfermedades mentales, esas grandes desconocidas, pero que muchos padecemos (incluso sin saberlo). El segundo, que me conozcáis un poco mejor y sepáis que no es fácil para mí ser estudiante o llevar un blog, sin embargo, me gusta intentarlo. Quienes me seguís por Instagram, sabéis que me dieron una matrícula (como las de coche) con mi nombre por sacar más de un 9,5 de media este curso, algo que hace unos años sería impensable, y de lo que me siento tremendamente orgullosa. Voy pasito a pasito, pero sé que algún día llegaré a ser quién yo quiero ser.


Esta entrada forma parte de una nueva sección llamada Descubriendo a la Gatita Presumida. Pronto os contaré más cosas sobre mí.


Espero que no se os haya hecho muy larga, pero tenía que contarlo. Creedme, me siento mejor conmigo misma.

Un besazo enorme y gracias por leerme!! :)


viernes, 3 de agosto de 2018

La eterna estudiante

Hola!!

Hoy quería reflexionar sobre un tema que me ronda mucho la cabeza. Muchos ya sabéis que tengo 25 años (que se dicen pronto) y sólo tengo acabado el Bachillerato de Ciencias y Tecnología. Empecé el ciclo medio de estética cuado solo era un año, y no solo no me convenció como opción de trabajo (me gustaría aprender maquillaje, pero de eso hablaré otro día), si no que no aprendí nada. Ni lo acabé. Fue una auténtica tortura. Ese año también hice primero del B1 de inglés. Después me fui a Coruña a estudiar el ciclo superior de Laboratorio de análisis y control de calidad. Por motivos de los que ya hablaré más adelante, me llevó 2 años acabar primero, y tuve que dejar segundo a mitad de curso. El curso pasado me matriculé en el ciclo medio de Sistemas Microinformáticos y Redes. Muchos también sabréis que aprobé con notazas. Para el próximo curso me he matriculado en segundo (el ciclo me está gustando mucho y quiero acabar algo por fin). El siguiente curso me gustaría intentar pedir plaza en el centro residencial docente de Culleredo para poder acabar el ciclo de laboratorio. Y después, quería estudiar el ciclo superior de desarrollo de aplicaciones web. Pondré todo mi empeño, ya que quiero ir a la universidad y necesitaré buenas notas. Estoy dudando entre el grado en Química y el grado en Ingeniería Informática. De momento, en la balanza va ganando este último. También tengo que plantearme hacer el B2 de inglés (ya sabéis que ahora para titular en la universidad se necesita tener idiomas). Estoy empezando a buscar trabajos de verano, pero me siento como la eterna estudiante. No doy encontrado ese momento de ponerme a trabajar en serio. Ya sé que la situación actual es complicada y que con la formación que tengo no tengo muchas opciones de trabajar. También sé que quiero tener estudios. Pero a veces me siento extraña por no tener un trabajo, la universidad acabada, etc. Aún hablaba hace poco con una chica a la que le llevo unos tres años y ya acabó su carrera. Alguna de mis antiguas compañeras ya está trabajando. Probablemente este sentimiento sea una tontería, pero quería soltarlo. Todo esto son planes, claro. De momento solo es difinitivo que haré segundo de informática.
¿Qué opinais?¿Es bueno tener entusiasmo por los estudios o debería irme centrando en buscar un trabajo?

jueves, 8 de marzo de 2018

8 de Marzo

Hoy es 8 de marzo y he querido dejar esta entrada programada a modo de reivindicación. Porque soy mujer y quiero que se respeten mis derechos.

Os dejo con un texto que escribí ayer por la tarde. Espero que os guste.

Esta mañana he cogido el periódico, como todos los miércoles. Leo el siguiente titular: “Las gallegas se jubilan con casi la mitad de pensión que los hombres” Me llevo las manos a la cabeza. ¿Por qué el hecho de ser mujer hace que cobre la mitad? Después dicen que lo de la brecha salarial entre hombres y mujeres no existe. ¿Cómo dices? Sin ir más lejos, Fátima Bañez  afirma que tal brecha no existe, que solo se da en el caso de las mujeres con hijos porque renuncian a “los pluses” para ser madres. ¿Perdona? No sólo se me discrimina por ser mujer, sino que me penalizan por ser madre. Era lo que me faltaba por escuchar.
Esto haciendo referencia al tema laboral, en que no podemos olvidar el famoso “techo de cristal”, ese que nos impide llegar a altos cargos. ¿Cuántas mujeres hay en estos puestos? Lamentablemente pocas.
Me viene a la cabeza un experimento que se hizo en el que se entregaban dos currículos iguales. Solo cambiaba el nombre. ¿A quién seleccionaban para el puesto? Al hombre, por supuesto. La mujer tenía los mismos méritos, pero se la discriminaba por ser mujer.
Como mujeres se nos enseña a ser precavidas para evitar violaciones y malos tratos. Pero a los hombres no se les educa para que no lo hagan. Todo el peso recae sobre nosotras.
Nos convierten en las encargadas del cuidado de los niños, del hogar. Los hombres nos “ayudan”. ¿Por qué por el simple hecho de ser mujer tengo que asumir esas tareas?
Por eso un día como mañana, 8 de marzo, debemos hacerle ver a la sociedad que somos válidas, somos iguales que los hombres, no somos inferiores. Luchemos por nuestros derechos.

Por eso, este 8 de marzo yo hago huelga. Porque ahora soy estudiante y no noto tanto las diferencias entre los hombres y las mujeres. Pero quiero un futuro y un presente en el que no existan estas diferencias. En el que no tengamos miedo. En el que todos seamos iguales. Pero de verdad.

miércoles, 1 de enero de 2014

Despropósitos para el 2014

Todos los años, cuando llegan estas fechas, solemos elaborar una lista de propósitos para el nuevo año: "Voy a hacer esto, acabaré aquello..."
Al principio lo cumplimos, pero a medida que pasan las semanas, nos vamos olvidando hasta finales de año. Y todo vuelve a empezar.
Este año, he decidido hacer una lista de despropósitos, porque los propósitos nunca los cumplo, y haber si así...

Despropósitos para el 2014:

  • Comer más sano para bajar algunos kilitos
  • Hacer algo de ejercicio, aunque sea jugando al Just Dance
(¡De este año no pasa que llegue a mi peso ideal!)
  • Esforzarme en el ciclo. Pondría aprobar todo, pero con lo que me están costando las asignaturas prácticas...
  • Leer más. Es algo que me encanta, pero que siempre me olvido de hacer.
  • Actualizar más a menudo el blog. ¡No puede ser que haga una entrada al año!
  • Empezar un nuevo proyecto. Me gustaría empezar un blog de belleza en el que compartir lo que voy aprendiendo en el ciclo, los productos que voy probando, mis maquillajes y manicuras, etc
  • Arreglarme más a menudo. Con la excusa del blog de belleza a lo mejor hasta consigo cumplir esto.
  • Coger el coche con más frecuencia. Necesito practicar y me da una pereza...
¡Feliz 2014!

lunes, 30 de diciembre de 2013

My Wishlist Xmas de Fnac

La he visto en varios blogs y me he animado a participar. No me va a tocar, pero... ¿Y si tuviera suerte? Por intentarlo que no quede...
Fnac nos anima a publicar nuestra lista de deseos de productos de su web y entre todos los blog participantes sorteará un vale de ¡2014€!

Las bases del concurso las podéis encontrar aquí. Si alguien se anima a participar, tendrá que darse prisa, ya que el concurso acaba mañana.
Para que sea más fácil, Fnac pone a nuestra disposición su Inspirador de regalos, con el que podremos encontrar los mejores regalos para cada persona.

Bueno, os dejo mi wishlist (por pedir que no quede, jejeje):

Quiero estudiar fotografía, así que voy a necesitar una cámara réflex. Reconozco que he elgido una al azar, porque no entiendo de cámaras... Precio: 549€

Me gustaría tener una tablet, y ya que puedo elegir... Precio: 689€

Seguimos con los caprichazos. Me encanta este móvil. Precio: 579€

Mi madre quiere un MP3/MP4 porque el que tiene ahora mismo no va muy allá. Este tiene buena pinta. Precio 84,99€

Y por último... una Micro SD para ampliar la memoria de mi mp4, que vuelve a estar lleno... Precio: 18,80€

El total suma 1.920,79€



jueves, 5 de septiembre de 2013

Cambio de etapa

Hoy acaba oficialmente una etapa de mi vida: por fin he acabado el bachillerato. He tardado más de lo que esperaba, pero lo he conseguido. Estoy muy contenta. Esto supone un cambio muy grande para mí. He pasado de elegir entre letras y ciencias a tener que elegir si hacía carrera o ciclo, y por cual me decantaba. Al final mi elección fue un ciclo superior de fotografía, pero al acabar en septiembre, era complicado encontrar plaza. Así que busqué otro plan. Después de mucho pensar y dudar, escogí el ciclo medio de estética. Me apasiona el maquillaje desde niña y por eso cogí este ciclo. He oído todo tipo de opiniones. Hay quién dice que hacer un ciclo medio teniendo el bachillerato es un paso atrás. Que por qué no hago un ciclo superior, por ejemplo, el superior de estética. Hago el ciclo medio porque puedo. Porque voy a aprender lo que me gusta, y en el superior apenas hay maquillaje (y no me interesa demasiado lo que se da). Por otro lado, por suerte para mí, hay quién apoya mi idea y lo le parece tan descabellada. Voy a hacer algo que me gusta, ¿qué tiene eso de malo? Además, cuando acabe empezaré el de fotografía. Este año, además, voy a aprovechar para ir a la escuela de idiomas. Quiero mejorar mi inglés. No me disgustan las lenguas extranjeras y tampoco se me dan mal. Y hoy en día el inglés es casi obligatorio para trabajar en cualquier sitio.

Estoy contenta, muy contenta, y eso es lo que realmente importa. Este año toca cambiar de compañeros, de instituto, de profesores y de estudios. Todo un reto para mí, que odio los cambios. Pero es un cambio positivo. Voy a empezar algo nuevo. Y eso es algo bueno.